Tras
el primer mes de mandato, el actual presidente del Ecuador Lenin Moreno ha
empezado una campaña de confianza y conciliación sobre todo con los sectores
que el régimen anterior dejó relaciones fracturadas o muy desgastadas.
De
las primeras reacciones que dejan un sabor de esperanza para quienes de manera
radical han demostrado su insatisfacción por el continuismo de AP, hoy creen
que Moreno está dando un giro positivo a un movimiento que esta manchado de
corrupción y autoritarismo, tras una postura negativa a la formación de un
grupo alterno a las fuerzas de orden público establecidos en la constitución,
de igual manera al conciliar o crear un acercamiento con el mayor y notorio
opositor como lo es Jaime Nebot alcalde de Guayaquil. El mismo que pese a las observaciones
que tiene del actual mandato, creó una esperanza de situaciones positivas para
el mandatario.
El
pulso político va tomando giros inesperados dentro de la asamblea se puede ver
el fraccionamiento de la bancada oficialista que al parecer sienten obligación
de cumplir con los proyectos de Rafael Correa. Es evidente y se puede observar
la poca o la nulidad de acuerdos y posturas del movimiento Alianza País,
asambleístas del bloque, primer mandatario y vicepresidente. Jorge Glas es lo
exponente negativo que por el momento tiene la imagen del primer mandatario, es
quien a diario causa más polémica al intentar tapar o justificar los casos de
corrupción que sobre caen en él y su círculo familiar y cercano.
La espera de ver como
evoluciona un gobierno que empezó con 50% en contra, con un reto de ganar la
confianza y de apoyo de quienes perdieron de la fe o nunca creyeron en las
propuestas de AP, mantiene el nuevo gobierno en el ojo del huracán.
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